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Editorial: Nacho Campos vs Carlos Manzo, el choque de dos mundos

El enfrentamiento que han mantenido el presidente municipal Ignacio Campos y el diputado federal Carlos Manzo, es un reflejo de lo polarizada que se encuentra la sociedad uruapense. Los dirigentes, ambos del Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA), representan los dos polos opuestos de una ciudad que busca transformarse, pero que no ha parado de sufrir desde hace ya casi 20 años.

Por un lado, tenemos al alcalde Ignacio Campos, un hombre moderado pero experimentado en política, con una trayectoria académica y legislativa que lo ha llevado a ser una de las figuras morenistas con más fuerza en la geografía michoacana. Por otro lado, Carlos Manzo, un diputado federal con una carrera política muy joven pero con carisma, un discurso muy particular y un astuto manejo de redes sociales que ha ganado el aprecio de las zonas populares de la ciudad.

Dos políticos, dos mundos, dos visiones, dos proyectos, dos formas muy diferentes de hacer las cosas. Todo esto, ha sido lo que ha llevado al enfrentamiento que ocurrió previo y durante la conmemoración del aniversario luctuoso los Mártires de Uruapan 2022.

El evento, realizado en el centro de la ciudad y donde se enfrentaron simpatizantes del legislador contra policías estatales y locales, siempre ha sido polémico por su cerco policíaco y la presencia de inconformidades sociales; ha tenido manifestaciones de profesores, agricultores, sindicalistas y hasta periodistas, pero en la historia reciente, no se había llegado al enfrentamiento entre seguidores de dos políticos del mismo partido.

Lo cierto es que, la última vez que se realizó el evento en el año 2021, la presencia de Carlos Manzo había sido pieza clave para que los manifestantes rompieran el cerco de seguridad y llegarán al corazón del evento uruapense. Sin embargo este año, el conflicto entre el municipe y el diputado, detonó la violencia que a fin de cuentas, termina por reflejar las grandes diferencias entre los dos proyectos, uno con un gran respaldo político y experiencia, y otro con una popularidad destacable y una gallardía que raya con la insolencia.

Más que confrontación, Uruapan y sus dirigentes necesitan, deben, buscar la conciliación en aras del bien común. Es deber de nuestros representantes, mantener la serenidad y buscar el diálogo para evitar a toda costa la violencia,ya que a fin de cuentas, esa es la misión de la política. Ojalá nuestros representantes lo entiendan.

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