EDITORIAL

 

El próximo gobierno comenzará su administración rompiendo varias de las promesas de campaña y conservando la impunidad tan característica de la política nacional. Por lo menos, eso es lo que parece, luego de oír y leer las declaraciones de varios actores clave en la nueva administración federal e incluso, luego de las palabras del propio presidente electo, Andrés Manuel López Obrador (AMLO).

 

Por un lado, el empresario mexicano y próximo titular de la Oficina de la Presidencia, Alfonso Romo, reforzó en una entrevista, los rumores que auguran la permanencia de la reforma energética en el mandato de AMLO. Asimismo, el presidente electo, afirmó que probablemente no se podrán cumplir las demandas de la población debido a la “bancarrota” del país.

 

Ambas circunstancias parecen chocar fuertemente con lo prometido durante las campañas. Sin embargo, lo que en verdad se asemeja más a las viejas prácticas del poder en México y se aleja de la electoralmente llamada “cuarta transformación”,  es la indiferencia y el menosprecio de AMLO a los desvíos millonarios y las acusaciones de corrupción que giran en torno a Rosario Robles.

 

Aún faltan un par de meses para que la transición comience. Será una etapa decisiva que marcará el rumbo y la credibilidad de un gobierno nuevo. Por ahora, todo parece indicar que se acerca un periodo sin muchos cambios, donde lo único que se transforme, sea el discurso político; esperemos que no sea así, esperemos que el cambio llegue y que sea para bien.

 

Comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.