Todas las veces que un partido hegemónico ha gobernado México, el verdadero contrapeso de la oposición se mide dentro de la institución que mantiene el poder. En algunas ocasiones, este contrapeso suele ser difuso y opaco, sin embargo, en varios periodos de la historia nacional, este se ha vuelto más evidente para la opinión pública, pero incluso en estas circunstancias, son pocos los momentos donde ha tenido la capacidad de influir en la política nacional del país.
Es por ello que las circunstancias que obligaron al gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, a volver a la gubernatura y dejarla nuevamente tan solo un día después, son determinantes para vislumbrar las fisuras que se comienzan a agrandar al interior del Movimiento de Regeneración Nacional.
No es nuevo que dentro de Morena coexistan diferentes corrientes políticas que, en más de una ocasión, han tomado posturas irreconciliables, el mismo gabinete de Andrés Manuel López Obrador vivió rupturas que en su momento parecieron generar cismas partidistas pero que al final, solo terminaron por consolidar las posturas gubernamentales que habrían de regir a la administración de Morena.
No obstante, las circunstancias geopolíticas son muy diferentes en este periodo, donde la influencia estadounidense debe ser tomada en cuenta para comprender la dimensión de las decisiones del gobierno federal de México; esto quiere decir que la extraña decisión del gobernador sinaloense no se puede explicar sin entender las presiones que Washington ha ejercido sobre la economía y la política mexicana en los últimos años.
Es por eso que la administración encabezada por Claudia Sheinbaum Pardo, ha sido cautelosa en navegar entre la postura nacionalista de Morena, sin dejar de lado las exigencias del gobierno encabezado por Donald Trump. Esta línea tan delgada, nunca había estado tan cerca del desgaste como en esta ocasión, cuando se volvió a comprobar que la autoridad presidencial es un peso decisivo para garantizar la gobernabilidad y tomar decisiones, pero que existen otros elementos a considerar dentro del rompecabezas que significa gobernar México.
Los próximos meses serán determinantes, ya que no solo se confirmarán las posturas de las facciones que gobiernan nuestro país, sino que se definirán las figuras que contenderán para las elecciones de 2027 y se comprobará qué nombres y sobre todo, bajo qué tutelas o líneas políticas, se regirá el rumbo de gran parte de la geografía nacional.
El caso Rocha permite unir ambas dimensiones: las disputas internas de Morena y las presiones procedentes de Washington. La manera en que Sheinbaum enfrente estas fuerzas mostrará si la Presidencia puede conservar el control del movimiento o si las fisuras terminarán por modificar sus alianzas, candidaturas y equilibrios políticos rumbo a 2027.
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