Una cinta con un rodaje en San Luís Potosí ambientada en la zona rural de un México de los años 60 se encuentra Gabriel (Gerardo Oñate) un hombre herido y desesperado en busca de un refugio y en otro escenario se encuentra la investigación federal de un hallazgo impactante y macabro de varios niños asesinados con una pista en partícular, les faltan los dientes. Esta película entrelaza ambas historias mientras la culpa y la violencia humana se cruzan y desde lo profundo del bosque despierta una presencia ancestral, TEKENCHU un ser mitológico, mitad bestia y mitad hombre que se maneja por la justicia del bosque dejando a un lado las leyes morales de la sociedad.
EL DESPERTAR DEL FOLK HORROR LATINOAMERICANO
El cine de terror fantástico durante años ha buscado el folclore latinoamericano, una gran alternativa al modelo tradicional de sustos de Hollywood y con mucha identidad cultural.
Después de haber destacado en escenarios internacionales como el festival de Cannes y la sección oficial de Rotterdam, para consolidar esta búsqueda llega TEKENCHU.
Carlos Matienzo Serment, director de la película toma la figura arraigada del nahual –un brujo o un ser cambiante de forma de origen mesoamericano– y la arrebata del cliché superficial para dotarla de un aura brutal, imponente y mística
LO MEJOR DE LA PELÍCULA
La atmósfera nos intoroduce a una tensión latente e impactante desde el primer minuto, cabe destacar que la fotografía y el diseño sonoro le da un plus a este punto. El bosque no solo queda como un escenario fijo, se interpreta como un personaje vivo y el crujido de la vegetación nocturna con los susurros del viento y la sombría iluminación nos envuelven en un entorno donde lo salvaje y lo sagrado nos enrollan en las mismas escenas con un suspenso singular.
Uno de los puntos más notorios de la película es el dilema filosófico que presentan ¿En realidad el ser humano tiene presente la justicia? En un contexto lleno de culpa, la impunidad y la violencia no surge como un monstruo del mal, sino se presenta como un guardián que llega a darle un equilibrio al ecosistema.
PUNTOS A CONSIDERAR
Al ser una producción de cine indepediente con un enfoque en suspenso en ciertos instantes de la película al revelar visualmente la criatura se rompe la inmersión de quienes esperan grandes efectos de producción.
El querer profundizar en el misterio, espiritualidad y la culpa hace de la cinta un ritmo muy pausado o lento. El mito del Nahual ha pasado de generación en generación y al querer adquirir este mito en la cinta se hace de una manera muy superficial porque se llega a perder la identidad de estas historias que se cuentan en la cultura mexicana.
VEREDICTO FINAL
Tekenchu: El ritual de los nahuales, es un triunfo para el cine mexicano en el aspecto de proponer una experiencia envolvente con buena fotografía y explora temas inmersivos sobre la justicia, la fe y la venganza. Es una cinta para los amantes del terror folclórico mesoamericano como “Midsommar” tratado con el respeto y crudeza que se merece.
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