Viernes , 19 octubre 2018

EDITORIAL

 

La tragedia ocurrida en la comunidad de Peribán, es uno de los acontecimientos más desastrosos en su historia. Este lamentable suceso, comenzó tras el desbordamiento del río Cutio y dejó en total más de mil damnificados, cien casas destruidas y siete personas fallecidas.

 

Muchos factores pudieron provocar el desborde del río que devastó las calles de la localidad. Sin embargo, sería necio no recordar el que ha sido mencionado constantemente, la plantación del famoso oro verde.

Desde hace más de quince años, el crecimiento y la comercialización desmedida e ilegal del aguacate, ha provocado un cambio climático en la región de la meseta purépecha y en las zonas aledañas a la Perla del Cupatitzio. La característica frescura que representaba a la zona, se ha tornado árida y el calor suele golpear las calles de ciudades y pueblos donde antes se respiraba un constante olor a humedad.

Las consecuencias de este crecimiento apresurado, no se limita a un simple cambio climático en la región. Durante un comunicado emitido por el Instituto de Investigaciones sobre los Recursos Naturales (INIRENA), el doctor Alberto Gómez Tagle, advirtió sobre el peligro que representa la plantación de más de 50 mil ollas de captación en la región.

En su artículo titulado “Los riesgos del agua en el cultivo del aguacate, el investigador de la Universidad Michoacana, advierte que la producción del aguacate interrumpe el ciclo del agua y provoca una necesidad excesiva del líquido vital interrumpiendo su captación y filtración de manera drástica.

Aunque el estudio del INIRENA no lo específica, es indudable que la transformación del ciclo acuífero en la región, podría estar relacionado con una modificación en los causes de los ríos y canales de la zona.  Es momento de tomar cartas en el asunto y realmente combatir la situación o puede volver a ocurrir, otra tragedia.

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