Editorial: El gran problema nacional

Al parecer, gran parte de los temas relacionados con la seguridad, simplemente serán rezagados por las autoridades federales en la medida de lo posible. Esta cruda afirmación, cobra más fuerza cuando la prensa es ignorada al exigir estrategias claras y concisas, capaces  de  apaciguar la racha de violencia (considerada histórica) que ha golpeado al país en los primeros meses de 2019.

Aunque no se puede negar que han existido algunos puntos que demuestran el rumbo del gobierno en el tema (la creación de la Guardia Nacional es quizá el más evidente), sí podemos considerar estos actos como medidas tibias, que no satisfacen ni apaciguan la crudeza que golpea a gran parte de las familias en todo el país.

La masacre de Minantitlán, Veracruz, será el preludio a una serie de trágicos eventos si las autoridades no le dan a la seguridad el protagonismo público que tanto amerita. La propia ciudad de Uruapan (considerada una de las más violentas) lo vivió en carne propia, cuando durante la visita del presidente de la república, se intentó evitar el tema en la medida de lo posible y se le colocó especial atención a los programas (irónicamente todos con un impacto social) que se aplicarán en los próximos seis años.

Hasta ahora,  los delitos del fuero común ya han provocado una ola de defensa ciudadana que cada vez normaliza más la justicia a mano propia que la ejercida por las autoridades. Esto, indudablemente es la muestra más clara de que es necesario colocar especial atención al tema que tanto ha desgarrado al estado en los últimos quince años.

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